VENUS PALEOLITICAS
Cuando hablamos de Venus paleolíticas nos referimos a figuras humanas femeninas en las que se destacan ciertos volúmenes de sus cuerpos, como sus pechos o caderas. Esto se puede deber tanto a la similitud de sus cuerpos con los de algunos grupos humanos (como los bosquimanos de África) como a que se trate de figurillas propiciatorias y sus formas sean símbolos de la fertilidad y la abundancia. Suelen ser esculturas de bulto redondo, es decir, esculpidas por todos sus lados, de distintos tamaños (aunque nunca superando los 25 o 30 centímetros) y materiales. Su nombre se debe a que tras los primeros descubrimientos se pensaba que estas estatuillas encarnaban el ideal de belleza prehistórico, pero esta idea se ha rechazado posteriormente aunque la denominación se ha conservado. Datan del Engravecerse o Paleolítico Superior Inicial (en torno al 30.000 a.C.).
Suelen clasificarse según su procedencia, existiendo así tres grupos: las occidentales, las orientales y las siberianas.
Las primeras son mujeres sin rostro y con el cuerpo desnudo destacando sus senos y caderas. Sus piernas están tan solo insinuadas y los brazos se sitúan sobre o bajo el pecho. En este grupo destacan las conocidas como venus de Lespugue (hecha de marfil con una altura de casi 15 centímetros y descubierta en Francia en 1922) y la famosa venus de Willendorf.

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